Sony tenía preparada una bomba en el E3. La compañía no enseñó demasiados juegos exclusivos para PlayStation 4, pero sí contó con un gran apoyo de las third parties y además se lo puso muy complicado a Microsoft con el precio: 399 euros, frente a los 499 de Xbox One. También se mostró por primera vez la máquina, tras las críticas de la presentación de febrero en la que no se vio, y se lanzó una impresionante pulla a la competencia: PS4 no necesitará conectarse una vez al día y no restringirá de ninguna forma el mercado de segunda mano.