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No practiques deporte sin el filtro de un reconocimiento médico

2016-09-06 2 Dailymotion

Madrid, 06 sep (efesalud.com). Las doctoras Marta Guillén Vicente, Ana de la Torre Combarros e Isabel Guillén Vicente, traumatólogas de la Clínica CEMTRO de Madrid, aconsejan a madres y padres de niños y niñas que vayan a practicar deporte de competición, ya sea a nivel escolar o federativo, que los lleven a un médico especialista para que pasen el filtro de un reconocimiento médico exhaustivo, previo al inicio de los entrenamientos, con el fin de evitar sorpresas cardiorrespiratorias, lesiones músculo esqueléticas o trabas en su desarrollo físico y emocional.

Un examen completo debe incluir el historial clínico y una serie de pruebas médicas y diagnósticas:

Valoración cardiopulmonar para descubrir enfermedades cardíacas ocultas, como la miocardiopatía hipertrófica -el Consejo Superior de Deportes español (CSD) asegura que tres niños de cada mil padece anomalías cardíacas-.

Electrocardiograma que ayude a detectar arritmias en el corazón.

Exploración del aparato locomotor que detalle antiguas lesiones, limitaciones funcionales o deformaciones corporales leves.

Test de Ruffier para medir la resistencia aeróbica al esfuerzo y la capacidad cardíaca ante la demanda que supone el ejercicio físico.

Para la Dra. Ana de la Torre, también médico especialista del Getafe Club de Fútbol, actualmente en 2ª División, "lo ideal es llevar a cabo un buen reconocimiento médico porque previene lesiones futuras y determina los límites competitivos".

Un reconocimiento descubre dismetrías en las extremidades -piernas, muslos o pies más cortos-, alteraciones lumbares o patologías cardíacas; factores rotundos para elegir el deporte o ejercicio que se debe practicar.

La doctora Isabel Guillén apunta aquí una falla en los padres, que no pocas veces están más interesados en el éxito de sus retoños que en la práctica deportiva sana y segura.

"Apuntan a sus pequeños a un deporte que sus hijos o hijas no desean. ¿Cómo podemos influir en los progenitores para que seleccionen el deporte más adecuado?", pregunta.

"Primero, es fundamental que el niño se divierta y aprenda, no que sea una prolongación de las aspiraciones ocultas de un adulto -responde Ana De la Torre-; luego, hay que determinar que no esté limitado. Si se observa algún inconveniente serio, como una cardiopatía congénita, es mejor que efectúe otro tipo de ejercicio, aunque pueda seguir practicando deportes como el tenis o el fútbol sin intensidad competitiva".

Tampoco resulta apropiado que un niño intente triunfar en un deporte para el que no tiene la capacidad o la habilidad imprescindible.

"Van a sufrir si no conquistan la meta fijada de antemano. Al final, el deporte se convertirá en una frustración vital", opina Ana de la Torre.

La doctora Marta Guillén, jefa de la Unidad de Mano, pone el foco en la fase de crecimiento rápido durante la adolescencia.

"Cuando un chico o una chica saca dos cabezas de altura a un compañero de clase, ¿puede hacer deporte competitivo sin riesgo de lesionarse?", pregunta.

"Estos chicos crecen más porque sus huesos se desarrollan muy rápido; correlación que no guardan sus músculos y tendones -señala la especialista en Medicina Deportiva-. Tienen un mayor riesgo de caer lesionados y, por tanto, la prevención es clave. Desde la edad infantil deben aprender a realizar correctamente los estiramientos previos y posteriores al entrenamiento o los partidos".

En las fases más agudas del crecimiento, mientras los adolescentes practican deporte, pueden aparecer enfermedades como la de Osgood-Schlatter, hinchazón dolorosa en la parte superior de la tibia.

"Hay que rebajar carga e intensidad de entrenamiento y partidos a estas edades. A pesar de que un mismo grupo de adolescentes practique el mismo deporte, cada integrante tendrá un efecto diferenciado en sus articulaciones o en su columna vertebral. El dolor indica que hay que parar y curar, algo que le ayudará en su futuro deportivo", dice la doctora De la Torre.

Tanto Marta, Ana como Isabel nos recuerdan que los deportistas de elite, a diferencia de los aficionados, entrenan porque es su trabajo. Previenen lesiones con preparación de alto rendimiento y solo compiten en condiciones físicas óptimas, siempre bajo la supervisión médica.

"Los amateur, niños y adolescentes incluidos, no se pueden exponer a esfuerzos cardiorrespiratorios o músculo esqueléticos sin haber pasado un reconocimiento médico previo y realizar un entrenamiento adecuado. De la otra forma llegan las lesiones, situación que se observa claramente cada fin de semana en los Servicios de Urgencia Traumatológicos", destacan las tres doctoras.

Además, para competir o practicar ejercicio es necesario un calzado y ropa diseñados específicamente en cada deporte; hidratarnos de forma constante; y cuidar la alimentación con una dieta saludable. "No es bueno que un niño meriende un bollo industrial antes del entrenamiento", concluyen.

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