Durante los diez años que Juan González pasó en una cárcel federal, este latino afinando en Santa Ana aprendió el arte de trabajar el cuero y a realizar piezas talladas sobre este material.
En la actualidad, González posee un taller en la localidad californiana de Norwalk donde realiza todo tipo de piezas que incluyen asientos para motocicletas y bicicletas, sillas para directores de cine, bolsos, sombreros y cuadros. Uno de sus recuerdos más memorables es haber elaborado una gorra para la graduación de su hijo con la imagen de Charles Chaplin.