El 7 de diciembre de 1941, 353 aviones de la Armada Imperial nipona sobrevolaron la isla de Oahu (Hawái). Las tropas del emperador Hirohito destruyeron ocho acorazados y asestaron un duro golpe a los Estados Unidos.
El ataque permitió a los japoneses ampliar su zona de influencia en el Pacífico pero provocó que Estados Unidos entrara definitivamente en la guerra junto a los Aliados. Esta fecha se considera uno de los momentos clave de la IIª Guerra Mundial por sus graves consecuencias: la última de ellas fue el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.
Aunque generalmente se piensa que fue un ataque sorpresa, algunas teorías defienden que Roosevelt era consciente de la situación y dejó que pasara para poder entrar en la guerra.