El secreto del guepardo reside en su extraordinario diseño. Su cuerpo es largo y delgado, con extremidades traseras musculosas, columna vertebral flexible y una cola que actúa como timón en pleno sprint.
Las garras, semi-retráctiles, le proporcionan tracción extra, mientras que su corazón y pulmones, de tamaño generoso, aseguran el aporte de oxígeno necesario para esas carreras de infarto.
Sin embargo, la velocidad tiene un precio: tras una persecución, el guepardo necesita varios minutos para recuperarse y, a menudo, debe defender su presa de otros depredadores más fuertes como leones o hienas.