El alcalde de Pamplona y otras personalidades del Ayuntamiento bajaron a la calle en pleno día 7 de julio, en la fiesta de San Fermín, y todo transcurrió con normalidad hasta que un grupo de radicales abertzales se lanzaron contra ellos.
Se vivieron momentos de máxima tensión que acabaron con un saldo de tres policías locales heridos. Una concejala, incluso, cayó al suelo por la presión, empujones y lanzamientos de estos indeseables.
El propio alcalde, Enrique Maya (Navarra Suma), señalaba después a los verdaderos culpables de todo: "
"Ha sido muy duro, todo estaba perfectamente orquestado. Yo sé que Bildu estaba muy tranquilo en ese recorrido y nosotros hemos sufrido mucho".