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La situación en Colombia sigue degradándose aceleradamente. El germen de una guerra civil está sembrado en ese país y es difícil pararlo. Un nuevo y preocupante síntoma de ello es el gran escándalo, que ya sobrepasó las fronteras, de los civiles paramilitares que disparan contra el pueblo, situación que la maquinaria mediática tiende a presentar como normal, al convertir a los autores de esos crímenes en personajes entrevistados.
Es desolador el pronóstico que hace Miguel Ángel Pérez Pirela, en su programa Desde Donde Sea, tras haberse cumplido el primer mes de protestas en el país vecino. La confrontación interna que ha sacudido a Colombia, con mayor o menor intensidad, durante siete décadas, se eleva ahora a un nivel más peligroso con la incursión de supuestos “civiles” (en realidad, paramilitares) que disparan contra manifestantes y aparecen en innumerables videos y fotografías.
El caso más escandaloso ha sido hasta ahora el de Ciudad Jardín, donde se observó a hombres disparando, rodeados y protegidos por policías. Un total de siete personas muertas y otros cuatro casos más en investigación han dejado este tipo de acciones. “Ya no es solamente el Esmad (Escuadrón Móvil Antidisturbios), sino también gente sin chapas, sin uniforme, pero muy bien armada”, dijo el moderador, quien comentó declaraciones del general Jorge Luis Vargas, director de la Policía Nacional de Colombia sobre el avance de las investigaciones. “El general dijo que ‘hemos actuado oportunamente, identificando tanto a las personas no uniformadas como a los uniformados para que las autoridades y los entes de control actúen también oportunamente’. Eso se traduce como blablablá, blablablá, blablablá”, enfatizó.
A juicio del filósofo y comunicador venezolano, es claro que el Estado colombiano, desde el presidente Iván Duque hasta el jefe de la policía, se siguen lavando las manos y corriendo la arruga para no asumir responsabilidades.
Sacando en claro este nuevo elemento del conflicto, se sabe que serían al menos 10 los uniformados investigados y 5 los civiles.
“Aquí surge una pregunta clave: ¿qué lleva a los civiles en Colombia a armarse y a disparar contra el propio pueblo?”, lanzó la pregunta a la audiencia. Para comenzar a responderla, presentó el audio de una entrevista que el medio colombiano Blu Radio le hizo a Andrés Escobar, uno de los civiles grabados cuando actuaba del lado de la policía en Cali. Advirtió que habla con un alto grado de sarcasmo, prevalido del hecho de que no se le impidió hacerlo ni se le encarceló como hubiese ocurrido en Estado Unidos o Europa. Por el contrario, lo entrevistaron y él pudo presentarse como un empresario. “Tanto el Estado como los medios de comunicación le están lavando la cara al paramilitarismo”, denunció Pérez Pirela.
En la entrevista, el periodista le pregunta cómo decide un civil empezar a disparar contra manifestantes y a quién le estaban reportado, pues todo genera la impresión de ser un operativo combinado de policías y civiles. Respondió que no hubo un operativo sino la respuesta a una sensación de peligro por parte de personas que reaccionaron porque están cansadas de la situación generada por las protestas. “Los empresarios quieren cubrir sus locales, su propiedad privada. En todas partes la gente está cansada de los sucesos que están sucediendo por la infiltración de células guerrilleras”.
Añadió que solo han tenido paz cuando el Ejército tomó control de las calles y aseguró que “todo el pueblo clama para que eso se pueda mantener así”.
“Esto nos recuerda la clase que dimos hace unas semanas sobre Hannah Arendt acerca de la banalización del mal. Acá, de forma normal, se entrevista a este asesino, porque no tiene otro nombre alguien que dispara una pistola contra una multitud a la que tacha de guerrilleros. Es decir, que en Colombia, desde hace un mes, hay decenas de miles de guerrilleros protestando. Es una excusa tipo Guerra Fría: como son comunistas hay que matarlos, cuando en verdad se trata del pueblo que sale a protestar contra reformas tributarias que hacen que los pobres paguen más impuestos y los ricos casi no paguen. El señor está cansado de las manifestaciones, saca una pistola y dispara, no está preso y los medios lo entrevistan: es la normalización del mal, la banalización del mal”, aseveró.
Uno de los periodistas le dijo a Escobar que esa es una forma de hacer justicia por cuenta p