Aunque es poco probable, un empate 269-269 en el Colegio Electoral de EE.UU. es teóricamente posible, dejando a Donald Trump o Kamala Harris sin suficientes votos electorales para asegurar la presidencia.
Aunque este escenario no se ha dado en la política moderna, sí ocurrió en 1800.
Dado que los recientes esfuerzos por alterar la asignación de votos electorales de Nebraska han fracasado, las probabilidades de que se produzca un empate son aún menores.
Aun así, si se produjera, la Constitución de EE.UU. tiene un plan.
En caso de empate, entran en juego el Artículo II de la Constitución y la 12ª Enmienda.
La decisión pasa entonces al Congreso, donde la Cámara de Representantes elige al presidente y el Senado al vicepresidente.
Según Elaine Kamarck, investigadora principal de la Brookings Institution, la Constitución ofrece directrices claras para resolver esta rara situación.
En la Cámara de Representantes, cada delegación estatal tiene un voto, independientemente del tamaño de su población o de su representación en el Congreso.
Las delegaciones estatales votarían a favor de Trump o de Harris, ya que es poco probable que algún candidato de un tercer partido obtenga votos electorales.
Para ganar la presidencia, un candidato debe asegurarse la mayoría de 26 delegaciones estatales.
Actualmente, los republicanos controlan 26 delegaciones de la Cámara de Representantes, mientras que los demócratas controlan 22, con dos estados -Minnesota y Carolina del Norte- con delegaciones divididas.
Los resultados de las elecciones generales a la Cámara de Representantes y al Senado podrían ser decisivos en caso de empate, ya que el equilibrio de poder en el Congreso influiría directamente en el resultado de las elecciones.
Mientras que la Cámara vota al presidente, el Senado vota al vicepresidente.
En el Senado, cada senador tiene un voto, y el candidato que obtenga 51 votos se convierte en vicepresidente.
Este proceso de votación separado podría llevar a una situación en la que el presidente y el vicepresidente procedieran de partidos políticos diferentes.
Si la Cámara no es capaz de elegir un presidente antes del día de la toma de posesión, la persona elegida por el Senado como vicepresidente actuaría como presidente en funciones hasta que se deshiciera el empate.
La Cámara continuaría votando hasta que un candidato recibiera 26 votos.
Aunque improbable, la Constitución garantiza que, incluso en caso de empate en el Colegio Electoral, el proceso de selección de un presidente sea claro y concluyente.