Donald Trump está desatado.
Probablemente no se conoce un presidente de ningún país en democracia que en apenas unos días de haber tomado posesión se haya liado la manta a la cabeza a cambiar políticas, firmar medidas e incluso, buscar la paz como mediador entre dos países. El presidente de EE.UU. quiere que el conflicto armado entre Rusia-Putin y Ucrania-Zelensky, termine ya. Y se ha puesto manos a la obra.
Para ello, el líder republicano realizó sendas llamadas a uno y otro.