A una semana de la tragedia aún hay barrios enteros que permanecen inundados y parece que nadie se ocupara de ellos.
Mientras una parte de la ciudad vuelve lentamente a sus actividades, muchos continúan con el agua a la cintura y aislados completamente y a la espera de la ayuda estatal.
Crónica dialogó con una vecina para conocer el drama en primera persona.