Chini, una abuela que vive hace más de 30 años en el mismo terreno, recibió una orden de desalojo con un plazo de 48 horas. Ante la amenaza, se atrincheró y se encadenó al portón de la vivienda que reconoce como suya. El respaldo de vecinos y manifestantes logró frenar el operativo, aunque la orden judicial sigue vigente y no se descarta un desalojo por la fuerza en las próximas horas.
El caso genera tensión en el barrio y expone el drama de los conflictos habitacionales.