El jefe de una comisaría ubicada en una pequeña localidad pampeana quedó envuelto en un escándalo tras conocerse la noticia de que utilizó a los reclusos para que brinden servicio en su fiesta de casamiento.
Según trascendió, los presos salieron caminando de la celda, prestaron su fuerza laboral para atender a los invitados, limpiaron las instalaciones una vez culminado el evento y regresaron caminando a la dependencia policial.
¿Está permitido este tipo de maniobras? Sumate al debate.