"Estaba todo bastante sereno. Había salido del despacho, estaba bajando la escaleras para tomar unos mates con mi compañero de misión. Eran las 10 de la mañana y se escuchó una gran explosión", contó el padre Gabriel Romanelli, argentino y parroco de la iglesia Sagrada Familia, la única católica en la Franja de Gaza, que fue bombardeada la semana pasada por el Ejército israelí.