Salir de casa para estudiar la universidad supone mucho más que hacerse cargo de la compra, la limpieza o el horario. También implica enfrentarse a la gestión del dinero. Para muchos, es la primera experiencia real de independencia financiera, aunque no tengan ingresos propios. Y por eso mismo, es también el mejor momento para adquirir hábitos que marcarán su economía durante años.