Panamá vive una transformación radical en un solo día. Comienza con un silencio absoluto, un día de recogimiento y memoria para honrar a los que se fueron. Y exactamente a la medianoche, estalla la fiesta: el color, la música y la alegría desbordante para celebrar a la patria. Esta es la historia de dos días opuestos que chocan en un mismo territorio, mostrando la capacidad de un pueblo para transitar, en cuestión de horas, de la solemne reverencia a la explosión de identidad nacional.teleSUR