Una mujer de sesenta y cinco años, quien llevaba más de dos años postrada en una cama debido a una cruel enfermedad, fue dada por muerta y llevada dentro de un ataúd a un templo donde estaba prevista su incineración.
Lo cierto es que, segundos antes de ser introducida al crematorio mostró signos vitales y fue trasladada inmediatamente a un hospital.
El insólito episodio tuvo lugar en Tailandia y la historia no tardó en viralizarse.