La niña pedrojuanina de 3 años, a quien aparentemente su propia madre la cambió por drogas y que luego fue violada y asesinada, fue víctima no solo de una crueldad imperdonable de sus verdugos, sino también de una desgraciada historia familiar cuyos detalles simplemente generan más rabia y dolor al espantoso final que tuvo la pequeña. “La defensora el 21 de abril se constituyó en la casa de la tía y se percató de que no estaba”, expresó Édgar Bonifacio Ríos, defensor Adjunto en lo Civil.