Para Changhun, Mexicali no solo fue una parada en el camino… fue el lugar donde su sueño tomó forma.
Desde Corea trajo su calidez, sus recetas y el deseo de abrir un restaurante auténtico, algo que no logró en otros países.
Hoy, su cocina une dos culturas que comparten el amor por el picante, las especias y el gesto de compartir en la mesa.