Madrid se ha convertido en el epicentro de la esperanza para la diáspora venezolana en Europa. Tras la noticia de la captura de Nicolás Maduro por parte de las fuerzas de Estados Unidos, aproximadamente 2.500 venezolanos se congregaron de forma espontánea en la Puerta del Sol para celebrar lo que califican como una jornada "histórica". Entre banderas tricolores, lágrimas de alegría y abrazos, los residentes en España festejaron el fin de más de dos décadas de chavismo mientras el mandatario era trasladado a Nueva York para ser juzgado por narcotráfico.
El ambiente en el centro de la capital española fue de absoluta fiesta. A los pies del gran árbol de Navidad de la plaza, los asistentes corearon el himno "Gloria al Pueblo" y bailaron la conga al ritmo de "Amparito". Para muchos de los presentes, la detención de Maduro representa el cierre de una herida personal y nacional. Omar, un joven que salió de Venezuela hace ocho años y ha vivido en cuatro países, expresó a EFE que el exmandatario "va a enfrentar la justicia que (Maduro) le ha negado a miles de venezolanos".
Para este joven, ver el colapso del gobierno es una "felicidad infinita" tras observar durante años a "un régimen que lleva 26 años torturando, exiliando, secuestrando, apresando, censurando y reprimiendo a más de 30 millones de persona". Sin embargo, la cautela persiste entre los manifestantes, quienes advierten que la lucha no ha terminado: "Sabemos que la captura de Maduro es solamente la captura del cabecilla de un conglomerado criminal", añadió Omar, subrayando que la tranquilidad solo llegará cuando "Edmundo González y María Corina Machado juren como presidente y vicepresidenta «legítimos» en el Palacio de Miraflores de Caracas".
La Puerta del Sol reunió a varias generaciones de exiliados. Keila, una joven de 20 años que llegó a España a los 14, resumió el sentir de quienes no conocen otra realidad política: "Desde que nací, toda la vida, he estado con el régimen y ahora que caiga... Bueno, el primer paso está hecho. Mucha alegría en mi corazón. Es una alegría enorme".
Por su parte, Santiago, otro venezolano residente en España, confesó estar "en shock" por la velocidad de los acontecimientos de este sábado: "Muy fuerte todo lo que estamos pasando. Súper feliz de que haya caído el dictador y a seguir celebrando". Otros asistentes bromearon con la fecha de la captura, calificándola como un "buen regalo de Reyes" anticipado.
La celebración no fue exclusiva de los venezolanos. Líderes sociales de otros países de la región, como el colombiano Omar Feijóo Garzón, acudieron para mostrar su apoyo. "Es un orgullo poder estar aquí compartiendo con mis amigos venezolanos, que son mis hermanos. Hoy Venezuela es libre, hoy Venezuela puede resplandecer con ese amor y esa esperanza con las que todos los venezolanos están luchando cada día", afirmó Feijóo mientras ondeaba la bandera de su país en solidaridad con la causa.
La jornada concluyó con un sentimiento de gratitud hacia España por ser el refugio de miles de personas que hoy, por primera vez en años, ven una posibilidad real de retorno a una Venezuela democrática.