En un giro histórico y sin precedentes para la política sudamericana, Delcy Rodríguez se ha convertido en la primera mujer en encabezar el Ejecutivo de Venezuela. Su juramentación como mandataria encargada tuvo lugar este lunes ante la Asamblea Nacional, apenas dos días después de que fuerzas estadounidenses capturaran a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en una operación militar que incluyó ataques en la capital y estados aledaños. El acto fue presidido por su hermano y líder del Parlamento, Jorge Rodríguez, quien formalizó el ascenso de la hasta ahora vicepresidenta ejecutiva en un momento de extrema fragilidad institucional.
La asunción de Rodríguez se produjo pocos minutos después de que se oficializara la instalación de un nuevo Parlamento, surgido de las elecciones de mayo de 2025, y coincidiendo con la comparecencia de Maduro ante un juez federal en Nueva York. Durante su discurso inicial, la nueva presidenta no ocultó la gravedad de la situación, afirmando: "Vengo con dolor por el sufrimiento que se le ha causado al pueblo venezolano luego de una agresión militar ilegítima contra nuestra patria".
Rodríguez ha calificado la detención del antiguo líder chavista y de Flores como un "secuestro", tildándolos de "rehenes" en territorio estadounidense. Mientras ella tomaba el mando, Maduro se declaraba "no culpable" de cargos graves que incluyen conspiración de narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armamento pesado. Ante este escenario, la mandataria juró "por Maduro y por Chávez" y aseguró que no descansará hasta "garantizar un Gobierno que dé felicidad social, estabilidad política y seguridad política".
El reconocimiento internacional de este nuevo Gobierno es incierto, especialmente ante las exigencias de la Casa Blanca. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha condicionado el futuro de la relación bilateral a que Rodríguez otorgue un "acceso total" a Venezuela en términos de recursos naturales. Trump ha sido tajante al advertir que, si la nueva presidenta "no hace lo correcto", podría enfrentar un destino "peor" que el de su predecesor.
A pesar de estas amenazas, Rodríguez ha movido ficha diplomática rápidamente a través de Telegram, planteando una "agenda de cooperación" con Washington. Asimismo, ha creado una comisión especial, integrada por los hijos de Maduro, para gestionar la liberación de los detenidos, mientras el Tribunal Supremo de Justicia avala su posición para intentar mantener la cohesión del aparato estatal frente a lo que ella denomina "horas terribles de amenazas contra la estabilidad".