La desaparición de una joven de 22 años mantiene en vilo a su familia y comunidad. Todo comenzó el pasado sábado, cuando fue vista por última vez subiendo a una moto, sin que se haya tenido noticias de ella desde ese momento. Lo que más alarma a sus seres queridos es que su teléfono celular permanece activo y aparece como "en línea" en las aplicaciones de mensajería, pero ella no responde a ningún mensaje ni llamada, alimentando el temor de que alguien más tenga su dispositivo. En el transcurso de la búsqueda, surgieron interrogantes sobre personas de su entorno, específicamente un ciudadano extranjero conocido suyo. Este individuo, contactado, negó cualquier participación, asegurando que incluso le aconsejaba prudencia. Sin embargo, las sospechas de la familia persisten. El tiempo corre y la desesperación aumenta con cada hora que pasa sin pistas concretas sobre su paradero o su estado. La prioridad absoluta sigue siendo localizarla con vida.