Una persecución policial iniciada tras un robo terminó con el enfrentamiento a tiros entre delincuentes y efectivos policiales.
Uno de dispar impactó en el cuerpo de uno de los ladrones y que terminó muriendo minutos después.
Posteriormente se comprobó que el joven fallecido era un nene de tan solo doce años que ya contaba con antecedentes policiales por robo y se mostraba en las redes sociales consumiendo estupefacientes y alardeando con videos de los vehículos robados.
El brutal episodio vuelve a poner en debate no solo el accionar de las fuerzas policiales frente a los menores de edad sino también en la baja en la edad imputabilidad para cumplir penas carcelarias.