La Infanta Sofía ha dado un paso firme en su agenda institucional este viernes al protagonizar su segundo acto oficial en solitario. A sus 18 años, la hija menor de los Reyes se ha trasladado al municipio madrileño de Boadilla del Monte para inaugurar el nuevo complejo clínico y asistencial de la Fundación ONCE del Perro Guía, una cita que no solo refuerza su perfil público, sino que conecta con una tradición familiar de profundo cariño por los animales.
Uno de los momentos más destacados y emotivos de la jornada se produjo cuando la Infanta conoció a una cachorra de labrador de apenas 20 días, perteneciente a la camada '048'. Sofía fue la encargada de "bautizar" a la pequeña perra, eligiendo el nombre de Ona, que significa "buena/bondadosa en euskera".
Este gesto simbólico es el inicio de un largo proceso. En aproximadamente dos años, Ona se convertirá en los ojos de una persona con discapacidad visual, mejorando su autonomía y seguridad. Cabe destacar que este servicio es gratuito para los afiliados a la ONCE, a pesar de que la formación de cada animal —que dura entre 22 y 24 meses— tiene un coste que supera los 40.000 euros. En sus 35 años de historia, la institución ha facilitado cerca de 4.000 perros en toda España.
Durante la visita, la Infanta recorrió las distintas etapas de la vida de estos animales, desde la crianza hasta su jubilación. Especial interés despertó el aula de estimulación sensorial, descrita como una "guardería" donde los cachorros de dos meses aprenden a tomar decisiones y a moverse con agilidad mientras juegan. Sofía se mostró atenta y sonriente ante los juegos de tres cachorros de labrador golden que, rompiendo el protocolo, daban tumbos por la sala ante la presencia de la ilustre visita.
La elección de este escenario no es casual. El nuevo complejo asistencial se encuentra anexo al edificio principal que inauguró su abuela, la Reina Sofía, en 1999. La pasión por los canes es una constante en la familia Borbón; desde el Rey Juan Carlos I, que lamentó dejar a sus mascotas al marcharse a Abu Dabi, hasta las propias mascotas de las hijas de los Reyes. Por la Zarzuela han pasado perros como Sara, el labrador de la Princesa de Asturias, y Jan, un labrador negro que pertenece a la Infanta y que fue protagonista de su emotiva fotografía de despedida cuando partió hacia sus estudios en Gales.
Con esta visita a Boadilla del Monte, la Infanta Sofía comienza a "perfilar su agenda pública y a tomar responsabilidades" de manera autónoma. Su interés por el Centro de Cría y el bloque hospitalario de la ONCE subraya el compromiso de la Corona con las instituciones que mejoran la integración social en España, siguiendo una estela de servicio que ha marcado a su familia durante décadas.