Una historia que atraviesa la gloria y el anonimato: Luis Darío Calvo, el volante que en los 90 vistió la camiseta de Boca Juniors y compartió vestuario con dos leyendas como Diego Maradona y Juan Román Riquelme, hoy conduce colectivos en la línea 216 de Morón. Aunque disputó 30 partidos en el club de sus amores y vistió la albiceleste juvenil de Pekerman, las vueltas de la vida y algunas malas decisiones lo alejaron del fútbol, llevándolo a momentos de dificultad económica y a sentir que el deporte lo había dejado atrás. Pero la llama del regreso nunca se apagó: hoy, a sus 48 años, terminó el secundario y comenzó a estudiar kinesiología en la Universidad de Hurlingham con un claro sueño: volver a Boca, esta vez desde el área de salud, para cerrar un círculo que empezó en las inferiores xeneizes y que, contra todo pronóstico, aún no está terminado.