Carlos Alcaraz atiende a EL MUNDO apenas unas horas después de proclamarse campeón del Open de Australia, tras derrotar a Novak Djokovic en la final. La entrevista, grabada en un coche a toda velocidad entre el posado oficial y su hotel antes de poner rumbo al aeropuerto, deja una imagen íntima y reveladora del tenista español en el momento más alto de su carrera.
"Todavía estoy asimilándolo", confiesa Alcaraz, que reconoce que vivir el sueño que tenía de niño sigue resultándole irreal. En la charla con Javi Sánchez, el murciano habla sin filtros de su evolución personal, de la importancia de cuidarse mentalmente y de su método para mantener los pies en el suelo pese al éxito. "Todo empieza por uno mismo", explica, insistiendo en el valor de hablarse en positivo dentro de la pista.
Durante este Open de Australia, como ya ocurrió en el pasado US Open, Alcaraz no ha dejado de animarse en los momentos difíciles. "Vamos, Charly", se repetía. Para él no es casualidad que sus mejores Grand Slam hayan llegado cuando ha decidido tratarse bien "de manera exagerada". Esa mentalidad, asegura, le cambia por completo el enfoque del partido.
El campeón también aborda su separación profesional de Juan Carlos Ferrero, un proceso que define como natural dentro de su crecimiento. Sereno, reflexivo y campeón, Alcaraz muestra que su mayor victoria empieza por la cabeza.