Las temperaturas extremas siguen azotando a la ciudad norteamericana que durante el fin de semana volvió a ser víctima de un intenso temporal de nieve y viento.
El termómetro alcanzó los 30 grados bajo cero y se registraron ráfagas de hasta 96 km/h.
Según las autoridades se trata de la ola polar más intensa de los últimos diez años.