Desde 2010, un nuevo contaminante ha repuntado silenciosamente en la Ciudad de México: el ozono.
Ante este panorama, especialistas del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM llaman a una reflexión urgente y proponen medidas concretas para contrarrestar las enfermedades respiratorias causadas por el ozono, como mejorar la calidad de las gasolinas, controlar las emisiones durante el abasto de combustible y regular el uso de solventes.