"Tenemos 32 años en la fábrica, entregamos parte de nuestra vida acá. No nos podemos ir tranquilos a casa", expresó uno de los operarios, quien remarcó que la prioridad es sostener los puestos de trabajo y reabrir la producción.
Según señalaron, la planta cuenta con materia prima y condiciones técnicas para funcionar, pero la determinación empresarial es firme.
Los empleados cuestionaron además el incumplimiento de la conciliación obligatoria y apelaron a la "responsabilidad social" de la empresa, al tratarse de una firma con 80 años de trayectoria en la industria nacional.
"No queremos ser un número más ni un problema social. Queremos trabajar, porque el trabajo ordena la vida", resumieron, en medio de la incertidumbre sobre el futuro laboral de cientos de familias.