El fútbol es un deporte de detalles… y de errores que lo cambian todo. En El Sadar, un fallo de Dani Ceballos en los últimos minutos del duelo entre CA Osasuna y Real Madrid terminó en el gol decisivo de Raúl García de Haro. Tras el pitido final, el utrerano no se escondió: “Asumo mi responsabilidad”, escribió en redes, pidiendo disculpas a la afición blanca.
En La Cartuja, la historia fue distinta, pero igual de dura. Antony tuvo la victoria del Real Betis ante el Rayo Vallecano… pero su disparo se topó con Batalla. Era su momento. No llegó el gol, sí las lágrimas. Emoción, frustración y el peso de una oportunidad perdida. Porque en el fútbol, a veces, un segundo lo cambia todo.