Le salió el tiro por la culata.
Pedro Sánchez quiso colgarse una medalla histórica con el anuncio de desclasificar los documentos del 23-F, justo al cumplirse 45 años del intento de golpe de Estado.
Y con esa baza fue a la sesión de control en el Congreso de los Diputados.
Pero Alberto Núñez Feijóo, en una réplica demoledora, transformó esa "deuda histórica" en un bumerán contra el propio presidente, al que avisó con contundencia de que no pasarán 45 días desde el cambio de Gobierno para saber todos los pufos que deja el actual inquilino de La Moncloa.