La rivalidad entre el Real Betis y el Sevilla FC viene de lejos… muy lejos. En 1918, en pleno final de la Gran Guerra, protagonizaron uno de los capítulos más polémicos del derbi.
En el antiguo Campeonato de España, algo parecido a lo que hoy es la Copa del Rey, al que iban los campeones regionales, Sevilla y Betis se disputaban la final regional. Tras empatar la eliminatoria, hubo que jugar un tercer partido, ya que no había valor doble de los goles fuera de casa. Pero en el segundo encuentro se produjeron agresiones graves, incluso con armas blancas según las crónicas de la época, acabando varios jugadores del Betis heridos.
La consecuencia fue insólita: el capitán general de Andalucía prohibió jugar a los militares… y el Betis, que tenía muchos jugadores haciendo el servicio militar, la mili, tuvo que alinear a varios futbolistas del filial de la época, que se llamaba equipo infantil. El resultado fue histórico y doloroso: 22-0 para el Sevilla.
El partido fue muy desigual, terminando el Betis con cinco expulsados y con una victoria de 22-0 para el Sevilla.