La escalada bélica en Oriente Próximo ha situado a España en el epicentro de una tormenta diplomática internacional. Mientras el conflicto ya golpea territorio europeo tras el ataque a una base del Reino Unido en Chipre, el Gobierno de Pedro Sánchez mantiene un complejo equilibrio entre la condena a la violencia y un firme rechazo a las operaciones militares unilaterales de la administración de Donald Trump. Esta postura ha provocado lo que algunos analistas definen como un "doble aislamiento de España", tanto frente a Washington como ante el eje franco-alemán que busca una nueva disuasión nuclear.
La tensión se ha materializado con la salida de al menos 11 aviones estadounidenses de la base de Morón de la Frontera con destino a Alemania. El motivo es estrictamente jurÃdico: el convenio bilateral prohÃbe el uso de las instalaciones para misiones no autorizadas previamente por Madrid. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha sido tajante al recordar que «los aviones cisterna [de repostaje de cazas] que habÃa en Morón o en Rota ni han realizado, ni van a realizar, ninguna actuación de mantenimiento o de apoyo». Ante esta negativa, Robles ha restado drama a la partida de las aeronaves: «Probablemente por eso, pues saben que desde aquà no se van a realizar, hayan decidido, de manera soberana, irse a otras bases».
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha defendido que la decisión responde al respeto estricto de la legalidad, ya que la ofensiva de EE. UU. e Israel no cuenta con el aval de la ONU. Para el ministro, "no hay nada extraño ni sorprendente" en la postura española y, por tanto, "no esperamos en absoluto ninguna consecuencia" ni represalias por parte de Trump.
Albares ha rechazado las crÃticas sobre la supuesta soledad de España en el tablero europeo, comparando la situación con el reconocimiento del Estado palestino: "También en esos momentos se decÃa que Ãbamos solos, luego resultó que no Ãbamos solos. Éramos los primeros y estábamos liderando una inmensa mayorÃa que venÃa después con nosotros".
Sin embargo, esta "autonomÃa estratégica" ha desatado la ira de los sectores más duros del Partido Republicano. El activista Tom J. Fitton ha calificado en sus redes sociales la actitud del Ejecutivo como «la conducta traicionera del gobierno izquierdista de España en este tiempo de guerra pone en peligro la vida de nuestros militares». En la misma lÃnea, el influyente senador Lindsay Graham ha tachado a España de ser «el modelo a seguir de un liderazgo europeo patéticamente débil, que ha perdido el rumbo, aparentemente reacio a condenar al régimen terrorista iranà y solo tiene crÃticas hacia Estados Unidos».
A pesar de las presiones y de voces que, como el columnista Marc Thiessen, piden «echen a España de la OTAN ya», Moncloa parece decidida a mantener su hoja de ruta, reforzando la imagen de Sánchez como un referente de la izquierda frente a los movimientos afines al trumpismo en Europa.