Al menos una decena de influenciadores, creadores de contenido, youtubers, tiktokers y twitteros de distintas ideologías buscan llegar al Congreso de la República de Colombia. El objetivo es convertir sus clics, sus seguidores y sus visualizaciones en votos este próximo 8 de marzo. La irrupción de ese fenómeno reaviva varias preguntas sobre la democracia en el país: ¿La política está condenada al espectáculo?, ¿Prevalecerá en los debates el entretenimiento o la capacidad deliberativa?, ¿Son los likes y los clics sinónimo de buena gestión pública?