La mujer, que ya había sido repatriada tras los ataques del 7 de octubre y luego decidió regresar, explicó que su intención es quedarse a trabajar porque el salario que percibe en Argentina es de $700.000 por un turno de cuatro horas que no le alcanza para vivir. Mientras tanto, permanece en refugios junto a otros extranjeros, a la espera de que la situación se estabilice.