Pese al peligro de los bombardeos israelíes, decenas de ciudadanos se congregaron en pleno centro de Beirut para manifestar su rechazo a la decisión del gobierno libanés de prohibir cualquier acción militar de Hezbolá. La medida, adoptada en una sesión de emergencia del gabinete encabezada por el presidente Joseph Aoun y el primer ministro Nawaf Salam, declara "absoluta y explícitamente ilegales" todas las actividades militares y de seguridad del partido fuera del marco de las instituciones estatales, exigiéndole la entrega de sus armas. teleSUR