La energía nuclear volvió al centro del debate energético europeo durante la cumbre internacional sobre usos civiles del átomo celebrada en París. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, defendió con firmeza esta tecnología como una herramienta clave para la estabilidad energética del continente.
"La energía nuclear es profundamente segura", proclamó Macron en la apertura del encuentro, en el que también participaron líderes y responsables energéticos europeos. El mandatario francés subrayó la importancia de reforzar la autonomía energética europea para evitar presiones externas y garantizar la estabilidad económica.
La cita coincide casi con dos fechas simbólicas para la industria nuclear: el 40 aniversario del accidente de Desastre de Chernóbil y el 15 aniversario del desastre de Accidente nuclear de Fukushima.
Durante la jornada, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció una nueva estrategia europea para impulsar los reactores modulares pequeños (SMR). Además, adelantó la creación de una garantía de 200 millones de euros destinada a movilizar inversión privada en "tecnologías nucleares innovadoras".
La cumbre también vivió momentos de tensión cuando activistas de Greenpeace irrumpieron en el evento para protestar contra la política nuclear francesa y acusaron al país de seguir importando uranio de Rusia.