El régimen de los Ayatolás ha emitido amenazas contundentes contra su propia población, advirtiendo que dispararán contra cualquier persona que salga a las calles a protestar en su contra. En palabras claras y amenazantes, han declarado: "Serán tratados como enemigos, nuestros hermanos están preparados para disparar". Este mensaje surge en un contexto de creciente tensión interna y exterior, especialmente después de que Israel realizara unas fuertes incitaciones a la población iraní para que se levante y se rebela contra el régimen de los Ayatolás.
Desde el gobierno israelí, el ministro de defensa ha manifestado de forma explícita su intención de continuar luchando hasta lograr la caída del régimen. Según sus declaraciones, la eliminación de este gobierno abrirá la puerta para que el pueblo iraní pueda finalmente enfrentarse y luchar contra sus opresores sin temor a represalias inmediatas. Estas tensiones reflejan una compleja situación geopolítica que afecta no solo a Irán sino a toda la región, incrementando el nivel de incertidumbre y riesgo de confrontaciones violentas.
Así, tanto el régimen de los Ayatolás como los actores externos, como Israel, parecen estar atrapados en una lucha donde la población civil queda en medio, enfrentando amenazas y alentamientos contradictorios para fomentar un cambio político profundo.