La práctica de compartir fotos y videos de los hijos en redes sociales, conocida como “sharenting”, genera un debate sobre los límites de la responsabilidad parental y el derecho a la intimidad de los menores. Para la abogada especialista en Derecho de Familia, Florencia Collinet, esta sobreexposición pone en colisión dos derechos fundamentales y crea una huella digital que los niños no eligen.