Los clubes deberán implementar nuevas medidas para combatir la violencia, el acoso y la discriminación.
Entre ellas, la presencia obligatoria de un delegado de protección… y la creación de los llamados “puntos violetas” en todas las gradas. Estos espacios servirán para informar, asistir a víctimas y actuar ante cualquier situación de riesgo, especialmente en casos que afecten a mujeres o menores.
Además, los estadios contarán con salas específicas de atención, formación obligatoria para el personal y simulacros periódicos. El objetivo es claro: convertir los campos de fútbol en entornos más seguros, igualitarios y protegidos. Incluso se podrá expulsar a aficionados por comportamientos inapropiados o cánticos ofensivos.
LaLiga da un paso más para que el fútbol también sea un espacio de respeto.