Pero más allá del formato… hubo un momento que encendió la polémica.
Una pregunta directa sobre la delincuencia.
Sin rodeos. Sin filtros.
Westcol puso sobre la mesa lo que muchos colombianos sienten:
la inseguridad… y la exigencia de mano más firme contra quienes hacen daño.
La respuesta del presidente mantuvo su línea:
hablar de causas sociales, contexto y segundas oportunidades.
Y ahí es donde se rompe el debate.
Porque mientras desde el gobierno se habla de comprensión…
en la calle crece el reclamo de justicia.
De castigo.
De que quien comete un delito… no tenga beneficios.
Un choque de visiones que hoy divide opiniones.