En el Sermón de las 7 Palabras, la voz de Sol Zoila María Mercedes López se detuvo en “Tengo sed” (Juan 19,28) como una confesión que revela, a la vez, la plena humanidad de Jesús —“como hombre sintió sed, como nosotros”— y una sed más honda: sed de amor, de paz, de igualdad, de justicia y de dignidad. No es solo una necesidad física: es una exclamación que interpela la vida cotidiana de un pueblo que busca sentido y salvación en medio de sus heridas.
Y es ahí donde la palabra se vuelve espejo: los políticos que dejan al país sediento, insaciables, agrandan la distancia entre promesas y dignidad; mientras los feminicidios y la violencia que atraviesa hogares y comunidades siguen dejando un rastro de luto y miedo. En el horizonte global, la guerra —con su carga de muerte y deshumanización— refuerza esa sed colectiva de paz real.