En la capital de Honduras, la fe popular y el arte comunitario se unen en las tradicionales alfombras de aserrín. Cientos de personas transforman las calles en un lienzo efímero, reflejando su devoción y preservando una expresión cultural que une a generaciones. Esta manifestación artística culmina con la procesión del Santo Entierro, uniendo lo sagrado con el trabajo colectivo. teleSUR