Con más de 20 millones de fieles, las comunidades islámicas de Rusia son un pilar de la estabilidad nacional. Sus líderes espirituales denuncian los intentos de Occidente de usar la religión para desestabilizar y respaldan al Kremlin en la defensa de la soberanía y la construcción de un mundo multipolar, rechazando participar en conflictos ajenos. teleSUR