Suena surrealista pero fue real. En 2011, durante la visita del Papa Benedicto XVI a España, se llegó a plantear una idea totalmente inesperada: que Fernando Alonso fuese quien condujera el papamóvil. La propuesta buscaba acercar la figura del Papa al gran público y Alonso era la apuesta perfecta. Pero claro, la seguridad lo frenó todo.
En una reunión con más de 200 autoridades (policía, CNI, Casa Real...) la respuesta fue clara: el papamóvil solo podía conducirlo un agente. Aun así, la anécdota ha salido ahora a la luz y deja una imagen imposible de olvidar: Alonso al volante del coche más vigilado del mundo.