El presidente del CONEP, Celso Juan Marranzini Esteva, enfatizó que más que “ansiedad” por la crisis generada a raíz de la guerra de EEUU-Israel contra Irán, lo que existe es una preocupación normal que debe traducirse en enfoque y acción: equilibrar el presupuesto, mitigar efectos inflacionarios y, a la vez, impulsar el dinamismo de la economía, en un contexto donde los combustibles presionan a consumidores, empresas y al propio Estado.
También planteó la necesidad de focalizar subsidios y reorientar el gasto, evitando que el gasto corriente siga creciendo por la acumulación de crisis recientes, y procurando mantener —en la medida de lo posible— el gasto de capital en infraestructura y obras que demanda la población.