Roberto lo describió como un chico reservado y sin señales evidentes de maltrato: “Era muy sumiso, muy callado… nunca lo vimos mal”. Incluso aseguró que, de haber detectado algo extraño, habría intervenido: “Si yo lo hubiera visto mal, lo quitaba de ahí”. Estas declaraciones contrastan con otros testimonios que hablan de un contexto de violencia en el ámbito familiar.