Capcom tiene la buena costumbre de mezclar apuestas seguras con innovación, y esa suele ser la receta habitual de sus juegos. Los títulos que nacen del equipo nipón se apoyan en el presente, sí, también en aciertos del pasado para sorprendernos, y este es otro ejemplo más de ello.
Ya hemos jugado a Pragmata, el nuevo título de los padres de Resident Evil, y nos ha sorprendido para bien. La nueva apuesta de este estudio mezcla filosofías de diseño para traernos una de esas experiencias que ya no se pueden encontrar casi en ningún sitio. Pero ¿merece la pena? A esta pregunta contestamos en nuestro análisis.