Del Jalón de Orejas por omitir un nombre en el titular pasamos al de incluir a alguien solo por su vínculo de sangre con el señalado. El debate sobre el límite entre contexto y sensacionalismo marcó la semana, junto a errores en cifras, una suplantación de identidad y un viejo desliz tipográfico que volvió a salir a la luz.