Un equipo de Crónica se acercó hasta el partido de San Miguel para dialogar con la familia de Joaquín Ortega, un joven de diecinueve años que encontró la muerte tras ser contratado por el municipio a través de una "empresa fantasma".
Su labor consistía en pintar postes de alumbrado público a los cuales accedía sin ningún tipo de protección.
Al manipular uno de ellos, una descarga eléctrica provocó una explosión e incendio que terminaron con su vida de manera prácticamente instantánea y, desde ese día, nadie se responsabilizó por el brutal episodio.