La tensión política en la Región de Murcia ha alcanzado un nuevo máximo este miércoles. Durante una sesión parlamentaria en la Asamblea Regional, el diputado de Vox, Antonio Martínez Nieto, ha desatado una fuerte controversia tras pronunciar un discurso en el que apelaba al uso de la fuerza para frenar derechos civiles consolidados. En un tono contundente, Martínez Nieto afirmó desde la tribuna: "Tenemos el deber de combatir, incluso con violencia, la aberración moral del aborto y la eutanasia".
La proclama se produjo durante el debate de una moción presentada por el Partido Popular para instar a la elaboración de una ley estatal de cuidados paliativos. El representante de la formación de Santiago Abascal justificó su postura criticando lo que denomina como "la cultura de la muerte" y el "avance" de una "ideología" que, según su criterio, ha convertido "el aborto en un método anticonceptivo ordinario".
Martínez Nieto también dirigió sus ataques hacia el Ejecutivo central y la estrategia del PP. "¿Cómo puede el PP pensar que el gobierno socialista, que quiere meter la cultura de la muerte en la Constitución, va a regular los cuidados paliativos a su gusto?", cuestionó el diputado. Además, calificó la iniciativa de los populares como una "petición de ayuda a Pedro Sánchez para que arregle el problema de los cuidados paliativos", advirtiendo que su partido "no puede pedir" que se elabore una norma que acabe convirtiendo estos cuidados "en un refuerzo de la eutanasia".
Uno de los momentos más tensos de la sesión ocurrió cuando el diputado de Vox se refirió al fallecimiento de Noelia Castillo, quien recibió la eutanasia el pasado marzo, calificándolo como un "crimen cometido por el aparato sanitario del Estado". Estas palabras contrastaron con el tono de la diputada del PP, María del Carmen Ruiz Jódar, quien defendió que su propuesta no buscaba la "confrontación" ni dependía de "ideologías" o "partidos", sino que su objetivo era "garantizar que todas las personas que lo necesiten tengan acceso a este tipo de cuidados" bajo un "marco común".
Por su parte, la socialista Antonia Abenza Campuzano tildó de "irresponsable" la postura de los populares, acusándoles de traer simplemente "un titular" a la cámara y negar la existencia de un "vacío legal" en la materia. Según Abenza, "La dignidad no se garantiza con una proposición simbólica, se garantiza con políticas públicas reales".
Finalmente, pese a los intentos de consenso, la moción fue derrotada con 21 votos a favor y 24 en contra, dejando un hemiciclo marcado por las referencias a "el deber de combatir incluso con violencia" el aborto y la eutanasia.